Al principio cuando pasaban nuestra canción,
la quitaba antes de que llegara al coro.
Ni siquiera me pasaba por la cabeza,
el poder escucharla.
Hace unas semanas la pusieron en una fiesta
y después de haberla quitado durante meses,
la canté con todas mis fuerzas
y la reclamé como mía.
El otro día pasaron esa película que vimos,
en la que te quedaste dormido.
Me di cuenta de cosas
que no había notado la primera vez,
como que en realidad no es una película de amor.
Supongo que estaba tan ocupada
escuchando tu respiración,
que ignoraba todo lo que estaba a mi alrededor.
Los primeros meses mis amigas
trataban de no mencionarte,
y mi familia dejó de preguntarme por ti.
Supongo que se dieron cuenta
de cómo me tensaba al oír tu nombre.
Hace poco escuché que conociste a alguien,
no sentí nada.
Absolutamente nada.
Pero hasta hoy en día hay algo que no comprendo,
¿Cómo es que después de pasar meses
queriendo saber todos tus gustos extraños,
conociendo cada parte de ti
e intentando entender
por qué nunca te llevaste bien con tu familia,
hoy ni siquiera puedo recordar
las facciones de tu cara?
Que alguien me explique,
¿Cómo es que después de pasar días
cantando en voz alta tu canción favorita,
aprendiéndome la receta
de ese postre que tanto te gustaba
y grabando tu locura,
hoy ni siquiera puedo recordar
cómo se sentía tu mano en mi mano?
No puedo entender,
¿Cómo es que después de pasar horas
repitiendo una y otra vez en mi cabeza tu risa,
leyendo los mensajes que me mandabas
cientos de veces
y memorizando tu voz,
hoy ni siquiera puedo recordar
cómo pronunciabas mi nombre?
Pero, sobretodo,
¿Cómo es que cierta parte de mí se alegra de todo esto?
miércoles, 27 de abril de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
Que más que loca, llego a ser demasiado ingenua y pendeja cuando de tu amor se trata.
Deseo que les digas a todos que estoy bien loca y que no te quedó de otra.
Que te desveles pensando en todos tus pasados antes que en el nuestro y aún así termines masturbándote mientras te acuerdas de la primera vez que te enseñé las tetas.
Que te abracen a la hora de dormir, que no te falte a quien decirle "te amo" con la boca seca y el aliento de satisfacción mentirosa.
Que te duelan los dientes por no poder besarme los hombros desnudos y te tomes una pastilla que sólo haga que te apendejes hasta quedarte dormido.
Quiero que te sientes frente a tu computadora cuatro horas seguidas y cuando voltees a tu cama, te esperen un chingo de caras dormidas cansadas de idolatrarte, alardeando toda la fama y éxito que según tu a tu poca edad has logrado conseguir.
Que ninguna canción te recuerde a mí, que dediques a quien se deje versos de otros, pero te acuerdes clarito de mi voz tarareando las canciones que te cantaba en la madrugada cuando vayas en el camión pensando en esa canción que no recuerdas cómo va.
Que una noche te dignes a tocar tu piano y no recuerdes nadita las veces en las que me hacías madrugar sólo para escuchar cómo tocabas para mí.
Que conozcas a un montón de mujeres, que se dejen hacer todo lo que un día quisiste hacerme a mí, que te aburra cañón que no le tengan miedo a nada, ni a ti,
Quiero que te diviertas con otros, que intenten seguir el chiste contigo hasta que deje de ser gracioso, que te pongas de malas cuando no sean mis comentarios estúpidos los que arruinen el momento y encabronado tengas ganas de manosear a alguien para distraerte de pensar que todas las miradas de complicidad te recuerdan a mi mueca contenida cuando sólo yo sabía hacerte sentir rico.
Quiero que tengas días jodidos para que te acuerdes de mi cara de idiota enamorada cuando alguien más te quiera levantar el ánimo; que extrañes cuánto me esmeraba en mis palabras de aliento cuando quería hacerte recuperar la felicidad, que todas las mujeres que se quieran dedicar a hacerte feliz, te recuerden a mis ojos tristes.
Quiero que te salven, que se te joda el plan de caer, que pienses en la pendeja que estaba dispuesta a hundirse contigo y sonrías aliviado por no haberlo permitido.
Que te topes con un buen de gente que le tema al rídículo y no puedas olvidarme; que no me superes.
Quiero que te roben más suspiros de los que yo intenté quedarme, que me quieras abrazar muy fuerte cuando te manden cachitos de canciones de Leonel García a medio día. Que haya quien sí termine de ver películas contigo, quien sí entienda la emoción con la que cantas sabiendo que cantas de la fregada, que recorras varios cientos de kilómetros pero ya no por mí, sino para regresar a tus vicios de siempre, con piernas más largas, con historias que contar, música y colores nuevos.
No quiero ser otra más de las que han llegado a hacer de tu vida un pinche infierno, quiero que degeneres cada momento en que regreso a tu mente, que se te pare cuando te des cuenta que nunca me vas a poder tener y que ni olvidarme te va a salir bien a la primera y te la tengas que jalar pensando que me quieres.
Que más que loca, llego a ser demasiado ingenua y pendeja cuando de tu amor se trata.
Que te desveles pensando en todos tus pasados antes que en el nuestro y aún así termines masturbándote mientras te acuerdas de la primera vez que te enseñé las tetas.
Que te abracen a la hora de dormir, que no te falte a quien decirle "te amo" con la boca seca y el aliento de satisfacción mentirosa.
Que te duelan los dientes por no poder besarme los hombros desnudos y te tomes una pastilla que sólo haga que te apendejes hasta quedarte dormido.
Quiero que te sientes frente a tu computadora cuatro horas seguidas y cuando voltees a tu cama, te esperen un chingo de caras dormidas cansadas de idolatrarte, alardeando toda la fama y éxito que según tu a tu poca edad has logrado conseguir.
Que ninguna canción te recuerde a mí, que dediques a quien se deje versos de otros, pero te acuerdes clarito de mi voz tarareando las canciones que te cantaba en la madrugada cuando vayas en el camión pensando en esa canción que no recuerdas cómo va.
Que una noche te dignes a tocar tu piano y no recuerdes nadita las veces en las que me hacías madrugar sólo para escuchar cómo tocabas para mí.
Que conozcas a un montón de mujeres, que se dejen hacer todo lo que un día quisiste hacerme a mí, que te aburra cañón que no le tengan miedo a nada, ni a ti,
Quiero que te diviertas con otros, que intenten seguir el chiste contigo hasta que deje de ser gracioso, que te pongas de malas cuando no sean mis comentarios estúpidos los que arruinen el momento y encabronado tengas ganas de manosear a alguien para distraerte de pensar que todas las miradas de complicidad te recuerdan a mi mueca contenida cuando sólo yo sabía hacerte sentir rico.
Quiero que tengas días jodidos para que te acuerdes de mi cara de idiota enamorada cuando alguien más te quiera levantar el ánimo; que extrañes cuánto me esmeraba en mis palabras de aliento cuando quería hacerte recuperar la felicidad, que todas las mujeres que se quieran dedicar a hacerte feliz, te recuerden a mis ojos tristes.
Quiero que te salven, que se te joda el plan de caer, que pienses en la pendeja que estaba dispuesta a hundirse contigo y sonrías aliviado por no haberlo permitido.
Que te topes con un buen de gente que le tema al rídículo y no puedas olvidarme; que no me superes.
Quiero que te roben más suspiros de los que yo intenté quedarme, que me quieras abrazar muy fuerte cuando te manden cachitos de canciones de Leonel García a medio día. Que haya quien sí termine de ver películas contigo, quien sí entienda la emoción con la que cantas sabiendo que cantas de la fregada, que recorras varios cientos de kilómetros pero ya no por mí, sino para regresar a tus vicios de siempre, con piernas más largas, con historias que contar, música y colores nuevos.
No quiero ser otra más de las que han llegado a hacer de tu vida un pinche infierno, quiero que degeneres cada momento en que regreso a tu mente, que se te pare cuando te des cuenta que nunca me vas a poder tener y que ni olvidarme te va a salir bien a la primera y te la tengas que jalar pensando que me quieres.
Que más que loca, llego a ser demasiado ingenua y pendeja cuando de tu amor se trata.
miércoles, 6 de enero de 2016
Tu intermitencia.
Cuando pienso en ti, lo primero que se me viene a la mente son tus ojos; y bueno, tu intermitencia.
No me querías a tu lado, pero tampoco me querías con nadie más.
No te quedabas, pero tampoco terminabas de irte.
No me dejabas extrañarte, pero mucho menos olvidarte.
Finalmente llegó un punto en el que de tanto pasar la hoja, la hoja me terminó pasando a mí y me di cuenta que no podía seguir queriendo a alguien que estaba más en mi cabeza que en mi vida, alguien que estaba más en mis letras que en mi cama, alguien que estaba más en esas noches de insomnio y desesperación que en en las tardes de plena paz.
Y por fin comprendí que eso no era lo que quería para mí, que tú no eras la persona que yo necesitaba... O tal vez sí, pero sólo para demostrarme las cosas que ahora comprendo; como comprender que valgo mucho más de lo que un hombre me haga creer, comprender que no soy mujer de rato y darme cuenta que te idealicé y realmente tu yo verdadero estaba mucho más lejos de lo que yo creía.
Ahora sé con completa certeza que merezco a alguien que siempre me elija, ya no me voy a volver a conformar con ser sólo una simple opción como siempre lo fui para ti, jamás volveré a dejar que me hagan sentir como si me estuvieran haciendo el ¨favor¨.
Pero, incluso, ahora tengo que reconocer que no todo fue malo; desde que te fuiste y me decidí a ya no ir detrás de ti, se me hace mucho más fácil dejar ir.
La verdad es que al final he terminado por acostumbrarme a tu ausencia.
Te fuiste tantas veces de mis manos, que tarde o temprano estaba segura que tendrías que irte también de mi vida.
La última vez que hablamos me dijiste que si no quería seguir con esto ¨contigo¨sólo debía decirlo y yo me quedé callada sin poder decir que simplemente tenía miedo de quererlo demasiado.
Así que ahora estoy aquí escribiéndolo para que lo sospeches pero la duda me proteja y nunca puedas confirmarlo.
Gracias por dejarme ir, probablemente yo no hubiera podido soltarme sola.
Somos eso que se encuentra una vez y se trata de olvidar toda la vida.
Finalmente llegó un punto en el que de tanto pasar la hoja, la hoja me terminó pasando a mí y me di cuenta que no podía seguir queriendo a alguien que estaba más en mi cabeza que en mi vida, alguien que estaba más en mis letras que en mi cama, alguien que estaba más en esas noches de insomnio y desesperación que en en las tardes de plena paz.
Y por fin comprendí que eso no era lo que quería para mí, que tú no eras la persona que yo necesitaba... O tal vez sí, pero sólo para demostrarme las cosas que ahora comprendo; como comprender que valgo mucho más de lo que un hombre me haga creer, comprender que no soy mujer de rato y darme cuenta que te idealicé y realmente tu yo verdadero estaba mucho más lejos de lo que yo creía.
Ahora sé con completa certeza que merezco a alguien que siempre me elija, ya no me voy a volver a conformar con ser sólo una simple opción como siempre lo fui para ti, jamás volveré a dejar que me hagan sentir como si me estuvieran haciendo el ¨favor¨.
Pero, incluso, ahora tengo que reconocer que no todo fue malo; desde que te fuiste y me decidí a ya no ir detrás de ti, se me hace mucho más fácil dejar ir.
La verdad es que al final he terminado por acostumbrarme a tu ausencia.
Te fuiste tantas veces de mis manos, que tarde o temprano estaba segura que tendrías que irte también de mi vida.
La última vez que hablamos me dijiste que si no quería seguir con esto ¨contigo¨sólo debía decirlo y yo me quedé callada sin poder decir que simplemente tenía miedo de quererlo demasiado.
Así que ahora estoy aquí escribiéndolo para que lo sospeches pero la duda me proteja y nunca puedas confirmarlo.
Gracias por dejarme ir, probablemente yo no hubiera podido soltarme sola.
Somos eso que se encuentra una vez y se trata de olvidar toda la vida.
jueves, 31 de diciembre de 2015
Una parte tuya ha marcado para siempre mi corazón.
Me voy. Sabía que algún día tendríamos que decirnos adiós, pero no pensé que fuera tan pronto. Pienso que ha llegado el momento de que cada uno de los dos siga con su camino. No quiero que te eches la culpa, que creas que me voy por ti o pienses que no me has hecho lo suficientemente feliz. No es nada de eso. Quien tenga la culpa es lo que menos importa después de todo. Simplemente siento que todo en esta vida es un ciclo y que lo nuestro ha llegado a su final, que hace algún tiempo dejó de haber un 'nosotros', para convertirse en un 'tú y yo'. No olvides que aunque yo ya no esté a tu lado, una parte tuya ha marcado para siempre mi corazón. Y recuerda que desde el principio te he querido profundamente.
Hasta siempre, mi amor.
No podía mantenerme de pie, así que acabé recargándome en el borde de la cama. Trataba de encontrar alguna manera de sostener todas las lágrimas que intentaban salir, ¿pero acaso un huracán se detiene, o por el contrario, arrasa con todo a su paso? Por primera vez sentí que mi corazón se rompía, se hacía pedazos y no tenía ni idea de cómo repararlo. Y sabía que aunque cerrara los ojos con todas mis fuerzas, cuando los abriera él no estaría ahí, quería que todo fuera un sueño, aún quedaba un poco de esperanza en mí que me decía que nada de esto era real. Pero sabía perfectamente que lo era. Que él ya había tomado su camino, y que yo no formaba parte de él. Que lo único que me tocaba era seguir adelante, sin él, porque desde hace mucho me encontré sin su amor... Y probablemente alejarme de esto, fue lo mejor.
extrañando: sus tonterías,
todas esas llamadas inesperadas que me dejaban sin aliento,
escuchar un «te quiero» suyo antes de irme a dormir,
leer sus párrafos que me hacían sentir que era la única,
sus manías extrañas de demostrarme su amor.
Y entonces me di cuenta de que todo eso que tuve con él, jamás iba a volver a tenerlo.
"Me gusta cómo se cuentan las historias que ya no duelen".
jueves, 8 de octubre de 2015
9x8
En la escuela te enseñan cómo multiplicar 9x8, te hacen leer El Principito y memorizar los primeros 10 artículos de la constitución. Pero no te enseñan cómo dejar de amar a alguien que ha dejado de amarte, o cómo lidiar con derrotas cuando un amigo se va sin decir adiós, o cuando un pariente muere porque el cáncer se comió su cerebro. En casa he aprendido que el alcohol puede hacer tantos problemas como los que resuelve. Y se siente tan bien dejar que mi garganta se queme en lugar de mi corazón y no prestarle atención a los problemas en mi cabeza que yo no podía resolver. Porque dejemos de ser ingenuos, la vida no es 9x8, mucho menos 0x0, y tampoco es la forma en que los autores describen a sus personajes en una historia. Son esas noches que permaneces despierto por extrañar mucho a alguien. Deseando que las cosas sean diferentes y al día siguiente te das cuenta de que no se puede y entonces es cuando te levantas después de estar abajo por tanto tiempo. Porque de ESO se trata la vida, pero nadie puede enseñarte eso, nadie puede ayudarte cuando estás en duelo, cuando extrañas tanto a alguien que sientes un dolor insoportable en el pecho. Porque todos dicen que necesitas apoyo, pero la verdad es que del único que depende estar bien es de uno mismo,
domingo, 6 de septiembre de 2015
Pero todo tiene una razón. La mía, simplemente, era que te amaba.
Me dejé llevar por ti. Por tus gustos, por tu carácter dañado que quería reparar, por lo que había tras esa caparazón que no dejabas que nadie rompiera, y tantas otras cosas más. El tiempo contigo era feliz. No particularmente increíble, y quizás ahí debí haber dicho “no más”, y debí ser prudente. Pero me encontraste en una época en la que no temía a nada, y mi juicio estaba nublado por mis nuevos aires de libertad, porque al fin estaba moldeando como yo quería ser. Y por eso, probaba un poco de todo, y te terminé probando a ti.
No puedes negar, ni yo puedo hacerlo, que todo iba bastante bien. Tú lo sabías, sabías que algún día me iría sin más. Que lo que nos estaba pasando no era suficientemente denso, ni real, ni comprometedor. Pero yo estaba demasiado relajada, y sólo te decía que todo estaría bien y podías confiar en mí. Aún si digo todo esto, sé que sentí cosas por ti y que me dedicaba a conocerte y lo disfrutaba. Nunca fue mi intención no estar en el mismo nivel en lo que podríamos haber llamado una relación, pero simplemente seguí con el guión que teníamos y compartiendo en un mundo totalmente nuevo al que yo conocía.
Pero tus celos y la energía que emanaba de ti me sofocaban. Porque aunque nos hayamos gustado, ninguno era para el otro. Yo estaba siendo demasiado relajada y dejaba que todo fluyera, pero tú necesitabas seguridad. Quizás nunca lo entendí. También me habían dañado antes, y solo pude darte la sinceridad que sentía en el momento, pero no era suficiente, y me terminaste encerrando en cuatro paredes, pues no querías a nadie más cerca de mí. Y me frustre demasiado, huí varias veces regresando, pero la última no pudiste... y tal vez no pude más.
Después de mucho volví a escribir y lo hice por ti, constantemente me incitabas a hacerlo, y estoy aquí una noche más dedicándote esto. Cariño, gracias por enseñarme tantas cosas, gracias por mostrarme que a veces no todo lo que deseas se hace realidad, que a veces somos nosotros mismos los que tenemos que salvarnos. Muchísimas gracias por hacerme perder a mí misma e irónicamente estar allí para ver cómo me reencontraba, no con mi
antigua yo, sino con una yo más profunda, más valiente, menos superficial, pero con la misma esencia de niña loca que se enamoró de una sonrisa que no era para ella. Quiero decirte que aunque todavía trato de sacar lo mucho de ti que dejaste aquí dentro, no eres indeleble y paso a paso puedo borrar tu recuerdo que hace tiempo pensé habías marcado en mí como un tatuaje, pero hoy comprendo, que incluso los tatuajes se pueden eliminar. No quiero que me malinterpretes, tampoco puedo reclamarte por no amarme como merecía, no se puede pedir a las personas que sientan algo que no pueden sentir, eso también lo aprendí gracias a ello. No puedes mendigar amor, eso ahora lo tengo presente cada día, solo puedes dar lo mejor de ti y amar, ya verán los otros si te aman o no. Te deseo lo mejor, perdón por haberte culpado de tanto, sabiendo que yo también fui culpable. Solo sentía que eras el peor, pero no lo eres, eres maravilloso, no puedo olvidar tantas alegrías y tanto apoyo.
La distancia tampoco lo hizo fácil, pero aun así pienso que lo fácil aburre, y que lo difícil engancha. Fue fácil tenerte, pero difícil engancharme, pero cuando lo hice no pude dejar de quererte, porque querer no es fácil y si quieres no te aburres. Y ahora, que no te tengo, que me dijiste que te habías cansado, me doy cuenta de que a lo mejor te lo puse demasiado fácil, la culpa fue mía, no de nadie más, por no complicarlo todo un poco y hacer que te engancharas. Como yo. Que no confié en ti, decías. Pero todo tiene una razón. La mía era, simplemente, que te amaba.
viernes, 31 de julio de 2015
Tal vez en otro espacio y en otro tiempo...
Sabíamos muy bien los dos que nunca estuvimos exentos de podernos enamorar de alguien mas o de tener la oportunidad de salir y conocer a la persona que queríamos encontrar
Para nada esto me enoja, ni me entristece, pues nunca he sabido lo que es extrañarte como pareja o novio, yo únicamente te extraño por la persona que eres, por todo lo que conlleva tener una relación de cualquier tipo contigo, y te quiero porque gracias a todo lo que sucedió entre nosotros puedo entender que no siempre lo que mas deseas es lo que vas a obtener, porque puedo admitir que me he hecho mas fuerte o ya estoy mucho mas prevenida con lo que pueda a llegar a pasar en mis relaciones futuras, porque tampoco soy capaz de odiar a una persona que lo único que quiere es estar con una persona que le pueda hacer feliz, lo siento por no poder haber sido yo, porque todo entre nosotros en vez de progresar nos fuera destruyendo poco a poco, no solo a nosotros, incluyendo nuestro entorno y nuestras relaciones con la gente que nos rodea.
No te odio, simplemente odio las circunstancias que hicieron que lo de nosotros no pudiera funcionar .
Y como te mencioné, tal vez en otro espacio y en otro tiempo porque créeme que lo intente y puse todas mis ganas y todas mis ilusiones.
De cierta manera no quiero verlo como un final porque inclusive cuando sabemos que nos vamos a decir adiós todavía somos capaz de sonreírnos.
De cierta manera te entiendo, a todos nos ha dado miedo que nos quieran, y quizás tu no pudiste entender que te quería, que en realidad te quiero, a lo mejor era confuso para ti que alguien se entregará tanto en poco tiempo, por qué quién demonios nos está midiendo el tiempo?
Te juro que ensaye tanto lo que te iba a decir esta semana, lo tenía memorizado justamente para eso, para no sentir, pero te sentí vulnerable, en tu voz sentí algo que no me quería decir adiós, y que a lo mejor estaba pensando en un ojalá no me arrepienta de esto o tal vez pensabas en ojalá cuando me arrepienta todavía quiera estar conmigo, pero yo respeto que no sea nuestro momento.
Y créeme no son lagrimas de tristeza, son lagrimas como queriendo decir lástima, de aquí no es, de aquí no fue, lagrimas de voy a extrañar a un amigo, a un cómplice.
Fue una forma también de agradecerle a la vida a dios de haberme cruzado a tu vida, porque contigo conoci mi esencia detallista, amorosa que pensé no tenía...
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